Lo inefable del Tarot

Cuando se trata sobre Tarot, la generalización tiende a limitarlo entre dos opciones: como herramienta para mancias y como síntesis de experiencias iniciáticas. En la actualidad se añade una tercera opción, como herramienta que puede aplicar la psicología y, por lo tanto, se aborda desde una aplicación terapéutica. En el sentido que fuera, culturalmente se impone la manera procesal de: un Arcano igual una interpretación o varias anexas a la interpretación principal. Es algo tan válido como refutable, ya que Arcano es Secreto y Sagrado, por lo tanto bastante inefable.

Inefable es aquello que no puede ser explicado o expresado con palabras, algo irreproducible verbalmente. Así, para comprender el Tarot, también habría que aplicar silencios, quitándole a cada Arcano la palabra que lo acompaña, porque se puede pronunciar, la letra hebrea o runa que le agregaron, porque se puede decir su nombre, el número – que la costumbre asimila como de orden secuencial – porque también se puede expresar verbalmente, dedicando momentos de contemplación de los Arcanos y permitiendo que se revele lo inefable que tiene para mostrar.
Porque si hay algo maravilloso que tiene el Tarot es que, por más intervenciones culturales que haya tenido en sus aplicaciones e interpretaciones, la parte pura permanece intacta. Las interpretaciones de los Arcanos podrían variar de acuerdo a épocas y culturas en las que surgiera un Tarot, sin modificar lo inmanente que habita en él. Es lo inefable en el Tarot aquello que garantiza una libertad interpretativa de situaciones e instancias, en el sendero que sea, el Tarot libera de manipulaciones y tergiversaciones que podrían surgir de cualquier capricho egoico, propio o ajeno, que en la actualidad podríamos ver evidenciado en más de una manipulación ideológica entrometiéndose en senderos espirituales, pero las opciones podrían ser muchas más.

Y es que el Tarot es mucho más que un puñado de cartulinas adivinatorias o un método en el cual un iniciado se inspira para tener un resumen de sus experiencias, más allá de que lo apliquen así. El Tarot también es una revelación inspirada… habrá que discernir para hallarla, pero lo es.
Una sola baraja podría convertirse en un maravilloso libro de magia, con sólo tener la oportunidad. A veces, le damos la oportunidad en sueños; en otras ocasiones, lo hacemos dejando descansar interpretaciones preestablecidas; y en otras más, teniendo una baraja exclusiva para contemplación que nos revele lo inefable que la habita.
Los mapas de lo inexplorado, las aventuras más fantásticas que pudieran haberse imaginado, los accesos más recónditos a lo ilimitado, podrían hallarse en algo tan pequeño como ese grupo de tarjetas que llamamos Tarot. Si tienen su baraja, siéntanse invitados a volar y tener hermoso cielo.

El príncipe de los hechiceros

Para cualquier persona que quiera estudiar esoterismo y magia, hay una figura histórica casi ineludible: Cornelius Agrippa de Nettesheim (1486-1535), alquimista, cabalista, ocultista, nigromante. Con un genio como el de Leonardo Da Vinci, pero menos famoso culturalmente, continúan sin saber del todo cómo caratularlo o encasillarlo, fluctuando entre mago negro, nigromante, príncipe de hechiceros, abogado de brujas.

Sus escritos permiten analizar cómo era visto el mundo por el pensamiento mágico tradicional. Se puede estar de acuerdo o no con el contenido de sus textos, pero plasma de una manera analítica y minuciosa asuntos de la magia que es importante considerar al momento de estudiarla. Como sus referencias a la preparación del mago, incorporando que debe estar investido con la iluminación espiritual que viene de arriba y le ha transmitido su maestro, sin ese paso inicial ninguna obra se considerará verdadera magia y estará condenada al fracaso. Una información relevante para comprender por qué podría haber resultados decepcionantes en la aplicación de algunas técnicas mágicas, entre otras aplicaciones mínimas interpretativas.Es posible leer esas consideraciones en su obra más importante, De Occulta Philosophia Libris Tres, aunque hay muchas más, se le atribuyen cerca de 20 obras, algunas de ellas apócrifas.

De Occulta Philosophia comenzó a publicarse cerca de 1532 y fue publicada en edición completa en 1533. No figura editor ni lugar de impresión, simplemente la fecha: julio de 1533. En aquellos tiempos había muchas supersticiones, incluye algunas pocas, a la vez que va elaborando textos hacia un compendio de Alta Magia. El primer libro trata sobre Magia Natural, el segundo sobre Magia Celeste, el tercero sobre Magia Ceremonial. Este libro fue de gran influencia en pensadores mágicos como Giordano Bruno y John Dee, para entender mejor a estos magos, hay que haber leído De Occulta Philosophia.

 

La publicación del libro le costó a Agrippa grandes enfrentamientos con los magistrados que recibieron acusaciones de herejía en su contra, formuladas por la Inquisición. De hecho, años más tarde, fue encarcelado en Lyon por orden de Francisco I y luego fue puesto en libertad.

Cabe agregar que los inconvenientes pudieron no ser sólo debidos a la publicación de sus textos, Agrippa a su manera defendía a las mujeres… hay textos anteriores a esa gran obra que representó De Occulta Philosophia: De nobilitate et praeccelentia faemini sexus (De la nobleza y preexcelencia del sexo femenino), escritos en 1509 y publicados en 1529, en los cuales Agrippa se pronuncia sobre la superioridad moral y teológica de las mujeres. Son textos que el feminismo toma de Cornelius Agrippa para mencionar en argumentaciones.

No sólo había asentado ese precedente en sus textos, Agrippa no consideraba que las brujas perseguidas por la Inquisición fueran agentes del Demonio o del mal en el mundo, hallándose anécdotas sobre defensas argumentales de mujeres acusadas de brujas. De aquí el apelativo de abogado de las brujas, como también el de príncipe de hechiceros, ¿qué otra cosa podría ser alguien que las defendiera? Poco sabremos sobre las verdaderas causas de quedar en el ojo inquisitorial, pudo ser por su valoración a la feminidad tanto como por sus defensas de las brujas y sus prácticas, además de los contenidos de sus obras, o por todas las causas consideradas. Lo cierto es que, entre persecuciones y peregrinajes por varios países, su búsqueda de fuerzas ocultas de la naturaleza – tan poco adecuada o servil a la doctrina existente en su tiempo – también representó un punto de partida lejano para lo que, ya en el Siglo XVII, se expresa históricamente como la ciencia moderna.

Pero hay algo más interesante en su biografía para considerar en la exploración de sus obras, algo que se pierde si solamente miramos lo asentado culturalmente, y es que en ambientes esotéricos se considera que Johannes Trithemius fue su mentor, también lo fue de Paracelso. Trithemius es considerado el padre de la criptografía. Fue el autor del primer libro conocido sobre esteganografía, la ciencia para ocultar mensajes en textos, y también de Poligrafía, un compendio de cinco libros con innumerables alfabetos y aplicaciones prácticas de codificación polialfabética. Los métodos de codificación y encriptamiento de Trithemius se aplicaron en la realización de Enigma, la máquina usada por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Hay quienes conjeturan que Steganografía y Poligrafía serían una misma obra presentada en dos partes, se complementan muy bien entre sí. Por si quieren aventurarse, hallé una página en la que se puede explorar cómo Trithemius escondía mensajes en sus obras: www.trithemius.com  

Así como Agrippa sería ineludible para comprender mejor a magos como John Dee y Giordano Bruno, Trithemius lo es para acercarse a textos de Agrippa. Tomando en cuenta la influencia de semejante mentor, se podría comprender la habilidad que se le reconoció a Agrippa como criptólogo y explorar sus textos en una profundidad diferente, con habilidades analíticas distintas, con una mirada que posibilite decodificar y descifrar mensajes menos obvios y, de aplicar habilidades introspectivas, asombrosos como la magia misma.

Hay que acercase despacito, dejando un poco de lado los conocimientos superficiales previos y actuales, mirar un rato desde aquellas perspectivas, aprender sobre estos legados invaluables y… atreverse a tener hermosos cielos!