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Zimon Ray Rokk

“La manifestación especulativa de las herramientas operativas en la construcción de la piedra cúbica“

Continuación

Habíamos terminado en aquel momento diciendo que debíamos dominar la fuerza, la voluntad y la razón para que el resto de las herramientas se nos manifiestan en este proceso constructivo.

Podemos entonces concluir, al menos en esta primera parte de nuestra vida como canteros, que la acción necesaria en la construcción de esta gran obra y en el desbaste permanente de la piedra bruta, no es otra cosa que la manifestación de la voluntad mediante el uso de la razón con la firme determinación de lograr nuestro cometido.

También habíamos dicho que las herramientas presentes en el Ritual son de potestad del aprendiz.

Si prestamos atención notaremos que a parte del martillo y el cincel que son las primeras herramientas que asimos como Masones y que estamos familiarizados con ellas desde nuestra vida profana. Observaremos que en el Ara sobre una de las Grandes Luces se encuentran superpuestas una Escuadra y un Compás.

A nuestro alrededor, adornando a las columnas de la Belleza y la Fuerza se encuentran la vertical y la horizontal representados por la Plomada y el Nivel.

Nuevamente la Escuadra, como joya de la columna de la Sabiduría. Se hace presente como punto de unión y síntesis perfecta entre la horizontal y la vertical.

Más adelante en este primer grado simbólico de la Masonería Azul tomaremos entre nuestras manos la famosa regla de 24”.

En rigor de verdad este orden se lo doy en función a como se fueron manifestando ante mis ojos las herramientas desde el Rito de paso hasta el aumento de salario. Y seguramente no debe estar muy lejos de lo planeado originalmente hace algún tiempo atrás, algo así como una progresión lógica de lo más rudimentario a lo mas avanzado, de lo sencillo a lo complejo, de lo tosco a lo hábil y del espacio al tiempo.

Pero el signo manifiesto del símbolo se hace presente en el momento adecuado y este va mutando a cada paso que se da en el mundo del conocimiento y en función al criterio y escala de valores que se posee en el momento que uno se detiene a ejercer de manera razonada y analítica la experiencia de desentrañar un objeto con características esotéricas y exotéricas.

No se trata de golpear y golpear esperando que alguien nos diga que mas hacer o nos de permiso de medir o administrar.

Se trata justamente de usar la inteligencia y el razonamiento para que la experiencia especulativa en esta construcción sea enriquecedora y no solo un cúmulo de quehaceres operativos que nos llevan de un punto a otro sin saber cómo ni porqué hemos llegado hasta aquí. Como un culto y credo al Pragmatismo intelectual.

Las Herramientas Masónicas

Por lo tanto abro esta segunda parte con la última herramienta mencionada que a mi concepción debería de ser lo primero que un buen administrador de esfuerzos y gestor de vida debería contemplar.

La Regla de 24”:

La Regla de 24” como cualquier otro instrumento destinado a medir longitudes, se encuentra graduado a lo largo de la misma con una escala numérica, en este caso iniciando en 0” (0 cm.) y finalizando en 24” (60,96 cm.). En la actualidad los instrumentos de medición se encuentran trazados en su escala de valores en función a patrones internacionales que aseguran o al menos pretenden ser la muestra de que la capacidad de medida es la misma en todas partes del mundo. Es más que probable que en la antigüedad, la construcción de este instrumento de medición haya sido creado y reproducido por auténticos Maestros Artesanos.

Para dar inicio a cualquier obra, ya sea esta técnica, artística o espiritual, se debería saber con qué se cuenta a fin de saber que falta.

En este caso para moldear y desbastar la Piedra Bruta que será Tabique en el Muro del Templo y la Joya Filosofal de la inmortalidad de la esencia divina, se deben medir las dimensiones de los materiales, saber cuáles son las medidas de las virtudes, entender el largo de las falencias y observar la rectitud del comportamiento dentro de la adecuada medida entre lo justo y lo correcto, echando por borda desde un primer momento lo incorrecto o inadecuado, ya que no podemos partir ninguna obra de arquitectura desde premisas falsa o injustas, ya que nuestro muro se desmoronaría antes de comenzar.

No solo es importante el método de trabajo, sino también los tiempos en los cuales se llevarán a cabo los procesos constructivos de la Gran Obra. En esta Regla de 24 pulgadas se ven representadas las 24 horas del día, divididas en tres particiones de 8 horas las cuales deben ser destinadas:

En una primera instancia al trabajo incansable de disolver y reunir, de demoler y reconstruir;

El segundo grupo de 8 horas difieren su destino según la óptica del observador. Para los maestros Adolfo Terrones Benítez y Alfonso García González, estas 8 horas deben ser destinadas a “ejercicios físicos y mentales”. Algunos Mason indican que estas 8 horas deben corresponder a la “contemplación y adoración de Dios”. Aparentemente estas 8 horas intermedias son muy importantes y casi cualquier idea de qué hacer con ellas es válida. Yo prefiero entender a estas 8 horas como las destinadas a la familia, al círculo íntimo. A los hijos, a la pareja, a los padres, los hermanos y amigos. Y a lo que los italianos llaman «Il dolce far niente»;

En cuanto a las últimas 8 horas deben estar destinadas a cubrir la función reparadora del descanso.

Agregar un pequeño análisis en función a un juego que hago entre los sistemas de medición y su conversión. A lo que creo que no debe ser casualidad que la medida de longitud de 24 pulgadas se traduzca a la unidad de medida de 2 pies, lo que me lleva a decir que nunca más simbólico que estos dos Pies firmes, uno a cada lado de la piedra que se deberá cargar desde la pila de rocas en la cantera hasta el lugar de trabajo y desde ahí hasta su posición en el muro. Un pie en cada aspecto, en lo esotérico y lo exotérico, en lo común y lo reservado.

La Escuadra:

La escuadra es un instrumento de medición con dos caras rectas unidas por su vértice con una orientación horizontal y otra vertical, formando un ángulo recto de 90°. Metodológicamente sirve para verificar que dos caras de un mismo objeto o entre dos piezas distintas se encuentren sobre el cero (“0”) de los ejes “X” e “Y” de un plano bidimensional. También se utiliza para trazar líneas rectas perpendiculares.

En el caso de que las reglas de la escuadra se encuentren graduadas, también se podrá utilizar para medir las longitudes de ambas caras perpendiculares.

En función a una interpretación personal, puedo expresar que la escuadra indica o nos llama a movernos entre las líneas de dos planos. Similar a la regla que nos marca la rectitud en nuestro desempeño, la escuadra a su vez nos indica la importancia de la firmeza y la lealtad, el silencio de la discreción y la obediencia con lo prometido, la igualdad y lo justo. Logro entender a esta herramienta como la pieza fundamental por la cual se sostienen las cadenas de los platos de la balanza de la justicia.

Estamos invitados a transitar por el balance de todas las actitudes y lograr observar oportunamente el exceso de peso en cualquiera de estos platos.

Su uso constante nos recuerda nuestro compromiso con nuestro Juramento Masónico.

En nuestra construcción simbólica es el procedimiento de trabajo a seguir para obtener la piedra desbastada adecuadamente en los ejes de lo justo y lo correcto.

Llevado al llano, es decir sin tanto análisis filosófico y semiótico, en esta primera aparición el símbolo que adorna a la columna de la sabiduría representa la unión exacta entre las fuerzas que avanzan hacia el horizonte y las fuerzas ascendentes y descendentes de la vertical del conocimiento de un iniciado.

El Compás:

El compás está formado por dos brazos articulados unidos entre sí mediante una bisagra o accionamiento que permite su apertura y cierre. Normalmente en uno de sus extremos posee una punta o punzón, la cual es la parte fija y el centro del diámetro a trazar, y en la otra un útil para marcar esa circunferencia.

Es un instrumento de diseño y trazado, delineando círculos o arcos de circunferencias a trabajar. Y un instrumento de medición al poder comparar y transportar medidas, permitiendo reproducir casi a la exactitud esas cotas obtenidas. Esta misma función de comparación lo convierte también en un instrumento de navegación logrando tomar y transportar las distancias escaladas dentro de los mapas.

En función a lo dicho es que puedo interiorizar una idea alegórica de la finalidad especulativa de este instrumento de diseño, medición y navegación.

Es una herramienta fundamental en la planificación de la Gran Obra, con él se delimitará el espacio filosófico de construcción incluyendo dentro de este todo lo bueno, positivo y próspero, al mismo tiempo que excluye a los vicios, la miseria y todos los aspectos que no son apropiados en esta edificación ética y moral de un nuevo ser.

El uso simbólico del compás en el trabajo masónico, como para la vida entre profanos simboliza el límite entre las libertades individuales y el acompañamiento dentro de la tolerancia y el respeto entre los saberes, pensares y sentires de todos los pares, además de ser en si por su capacidad de crear círculos perfectos como el representante de la equidad.

Para esta construcción simbólica del Templo de nuestra conciencia, nos encontraremos seguros siendo como el brazo fijo clavado en el centro del diámetro, en el centro de nuestra área de incumbencia, y ahora con la certeza de equidad hacia cualquier punto de la circunferencia podemos medir la cara de la piedra que con esfuerzo y empeño hemos logrado construir, dejando atrás el salitre sobresaliente que nos impedía brillar y que le quitaba planitud y rectitud a la superficie en cuestión.

Con la medida de lo considerado justo, correcto y honesto se puede trasladar la dimensión trabajada hacia la siguiente cara a pulir. Entendiendo que el trabajo será distinto en aspecto, si se replica la métrica del compás, así como en la música se obtendrá una sinfonía armónica en todos los aspectos del ser.

El círculo como el uróboro, símbolo del infinito y del eterno retornar nos exhorta a trabajar continuamente, corregir y mejorar como si se tratara en apariencia de una historia sin fin, pero sólo en apariencia porque se trata siempre de mejorar, describiendo sutilmente una espiral ascendente en la escalera de la construcción personal y a navegar siempre para expandir los horizontes de la conciencia y la espiritualidad descubriendo en cada puerto un nuevo conocimiento y nunca dejar de moverse.

Hemos mencionado por separado a la Escuadra y el Compás, pero estas dos Grandes Luces que iluminan sobre el Ara se utilizan en conjunto. Estas representan la dualidad entre el mundo terrenal y el espiritual. La unión entre la Escuadra de la tierra y el Compás del cielo. Y que como aprendices nos indica aún la prevalencia de lo material sobre lo espiritual. Quizás esta sea la primera y más importante lección que debemos aprender de estas herramientas.

Fin de la segunda parte

MM Zimon Ray Rokk

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